kant… ya no te amo!!!

 

Mi libro, enorme texto que me cautivó desde muy joven, creo que me enamore de mi primer ensayo escrito de él, gran amor. Recuerdo que hablaba sobre las burbujas de la champaña, que nunca había probado. De cómo estas al igual que el arte se compartían y volaban por el espacio. Todas esas burbujas juguetonas entraban en mi boca, la recorrían, asó bajaban por mi garganta, y las perdía en mí estomago. La crítica a la razón pura, qué mejor título para la adolescencia y juventud.

Semana de carvado, tomé mis precauciones, mi oficio me domina cuando enfrento cualquier material. Nunca se ha impuesto ante lo inmaterial. Fije las hojas con firmes sargentos, fina punta de grafito, trazó el no circulo/no óvalo. Quería que pareciera la fotografía de un título universitario, si de faltar a la academia se trata.

Borré el número de serie del libro, pues entre sus mágicas historias se encuentra la de ser sustraído de la biblioteca de la prepa 5, nunca fui su alumna. Este objetito, tiene mística…

La filosa punta del exacto comenzó a trazar sobre los escritos, el «respeto» al objetito y al gran texto, ya estaba por los suelos.

Carve a profundidad. Ensalive el dedo anular, y a desflorar el libro, los óvalos salían uno tras otro, algunos se aferraban a un pequeño trozo de papel que se jalaba de un tirón.

Oh por Dios que placer, con cada óvalo se fueron pedazos del obsoleto academicismo que me formó, podía leer como el antes texto maravilloso de Kant se transformaba en tremenda lucha por permanecer impoluto.

Ya en mi oficio de nuevo, recurrí al bebé llorón, como Manu llama a mi mototool, y haciéndolo llorar, con ese sonido horrendo del dentista, perfile los óvalos para cantear bonito.

Falta aún el trabajo con el que convierte las letras del texto en tramas y urdimbres de encaje, que aunque no es lo más sano siempre hace que una vulva luzca mejor.

kant , ya no te amo!